Mi amigo el taxista: ¿a quién votar?

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—Hola señora, desde año nuevo  no nos encontramos. Un gusto. ¿En qué anda esta vez?

—Ando en colectivo. Entiendo el aumento de los taxis, pero es caro. Solo  lo tomo hoy, que llueve tanto. Cuénteme de usted, de su familia.

—Que quiere que le diga. Estamos tristes, preocupados. Sorprendidos por tanta desfachatez de los políticos. Los hijos nos preguntan cómo pensamos porque ahora votan muy jóvenes. ¿Cómo explicarles lo que gastan los candidatos para la campaña en momentos de tanta miseria? Volantes con caras sonrientes bajo las puertas de cada casa, afiches en las calles, en las rutas, espacios de televisión despilfarrando plata mientras los comedores  comunitarios cada vez con más gente con hambre y menos recursos. ¿Y el centro y los barrios?  Montones de carteles de “se alquila” en negocios cerrados. Fábricas enteras fulminadas o trabajando a medias. Las obras sociales reconociendo solo una parte de los medicamentos necesarios para la vida. Las escuelas paradas. Solo funcionan las de los ricos. Y una diputada diciendo: “ no debemos cobrar lo que ganamos porque no hacemos un carajo” Si así piensa ¿por qué no da el ejemplo y renuncia a su sueldo? Es una farsa, lo dice para congraciarse con la gente, mientras sigue cobrando tan tranquila. Pero la gente no es pelotuda doña, perdone la expresión. La realidad se ve cada día en el almacén, la carnicería, y la verdulería. En mi barrio la gente compra los huevos de a uno. En casa ya no sabemos que más dejar de comprar. Vivimos con menos de lo necesario. Bah, por donde mire, muy pocas cosas andan bien. La gente tiene miedo de salir a la calle. Los delincuentes pululan como cucarachas. Que quiere que le diga. A mi patrona y a mí nos resulta difícil transmitirles a los hijos,  una esperanza que no tenemos. A mis compañeros les pasa lo mismo. ¡Uy! ¿Hablé mucho? Perdone, tengo un nudo permanente en la garganta y con usted, descargo un poco. Y dígame, ¿ya sabe a quién votar? 

—Para nada. Sí sé a quienes no votar. Sé muy bien quiénes son los responsables de poner a la Argentina en esta situación. Eso es lo que cada uno tiene que encontrar, los responsables. Uno aprende. Esta vez voy a exigir que me cuenten sus proyectos y la forma en que piensan llevarlos a la práctica. Voy a tratar de no quedarme con las evasivas respuestas que nos dan cuando las preguntas no les gustan. Por ejemplo el otro día vi cuando les preguntaron a unos candidatos sobre la legalización del aborto, y la respuesta fue tan insignificante que no dijeron nada. Bueno, voy a poner atención a ver bien quienes son políticos de verdad, y quienes están detrás de un futuro económico personal. Por mí pueden seguir sonriendo en los afiches o en donde sea, o sacándose fotos en los barrios humildes. A mí con eso no me convencen. Al contrario, me dan pena. Y eso que aún falta lo peor de la campaña. Y mi voto suma como el suyo, el de su señora, los chicos y el de todos.
 

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