Este martes se llevó adelante la séptima audiencia por el juicio que busca esclarecer la muerte de Diego Armando Maradona. En esta jornada, uno de los peritos que analizó el cuerpo del ex futbolista negó que haya estado bajo efectos de alcohol o droga. 

El médico tanatólogo y especialista en medicina legal, Alejandro Vega declaró ante el juez que el corazón del paciente estaba "excedido de tamaño" y pesaba unos 503 gramos, cuando lo normal es el órgano de una persona de 60 años ronde entre 250 y 300 gramos.

Acto seguido,  el especialista, de la morgue judicial, sostuvo que el examen reveló que el corazón tenía "una isquemia de larga data", producto de la ausencia de irrigación y oxígeno. Por otro lado, Ezequiel Ventosi, perito de la Policía Científica señaló que que durante la autopsia no se encontró rastros de alcohol y drogas, aunque se detectó un "cuadro avanzado de cirrosis", una situación ratificada por su colega Silvana De Piero. 

"El riñón tenía la función alterada y el corazón tenía líquido, estaba edematizado", agregó la mujer y señaló: "El edema es acumulación de agua en las células y lo encontramos en el cerebro, el corazón y los pulmones".

Los fiscales Patricio Ferrari y Cosme Iribarren acusó por el delito de "homicidio simple con dolo eventual" al neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Omar Almirón, su jefe Mariano Perroni, el médico clínico Pedro Pablo Di Spagna y la coordinadora de la Swiss Medical (prepaga que ofrecía servicios médicos a Maradona en Tigre) Nancy Edith Forlini.

En tanto, la enfermera Gisela Dahiana Madrid irá a un juicio por jurados populares durante el segundo semestre. Los representantes del Ministerio Público Fiscal sospechan que el personal de salud actuó con negligencia médica ya que no habrían cuidado al oriundo de Villa Fiorito y, por ende, no evitaron su deceso.