El Macro fue el primer grupo empresario que avanzó fuerte en la integración entre el sistema bancario y el mercado de granos.

Lo hizo allá por 2014 cuando una de sus empresas “primas”, como es la agropecuaria Inversora Juramento, compró la corredora de granos rosarina Comercio Interior, que estaba al tope del lote de las medianas grandes operadoras.

Los efectos positivos de la sinergia se hicieron sentir muy rápido con clientes del banco obteniendo soluciones de comercialización y con clientes de la corredora sumando alternativas de financiamiento. 

Pero, por lejos, el primer gran exponente de los beneficios de esa integración de dos mercados (el financiero y el cerealista) estuvo en las mejoras que le introdujeron al negocio del "adelanto de forwards" (una práctica muy usual en la que el productor le vende al banco el contrato de cobro futuro) al combinar la agilidad de un corretaje para el armado de la operación con la espalda financiera de una banco privado otorgando comisiones especiales. Fue así que ganaron clientes a baldazos, que se lo sacaban a grandes corredoras y grandes cooperativas. 

Contra lo que se esperaba en el mercado (y más de un corredor temió), no hubo luego una avalancha de bancos que siguieran al Macro comprando corredoras de granos, y sólo se registraron un puñado de asociaciones (como la del Comafi con Negocios de Granos).

Incluso, las agencias de Bolsa porteña estuvieron luego algo más activas comprando corredoras de granos, como el caso de Allaria, la líder bursátil nacional, comprando en 2020 la porteña Morgan, García Mansilla y Cía.

Y es que, a decir verdad, tampoco el camino de la integración entre el Macro, Inversora y Comercio estuvo exento de contratiempos, como el que implicó el retiro de buena parte del management original de la casa de corretaje, hasta lograr la final conversión en la corredora Macro-Agro, hoy -en la práctica- convertida en un corre acopio al integrar negocios con otra de las empresas de Inversora Juramento, que se llama JHB, que alquila y opera plantas de silos.

Siguiendo con las sinergias, en el banco luego se largaron a incursionar en el e-commerce con el lanzamiento hace tres años de “Campo Simple”, una plataforma digital exclusiva para clientes que permite la compra-venta de insumos agropecuarios, con asesoramiento de especialistas, con la que quisieron potenciar las operaciones de insumos y canjes, dos llaves cada vez más fundamentales para atraer nuevos clientes productores.

Y una particularidad de “Campo Simple” estuvo en la solución logística que armaron para la entregas directas de los productos a través de puntos de entrega ubicados en distintas localidades de la zona núcleo que son abastecidos por dos acopios (uno en Córdoba y otro en Santa Fe). Y, precisamente, el crecimiento de este negocio hizo que el grupo salga a buscar para alquilar nuevas plantas de acopios.

“La palabra clave es la integración. Lo que buscamos es una visión del cliente integral; una visión de 360 grados. No sólo es darle financiamiento, sino también darle opciones de inversión de excedentes, a través de la sociedad de Bolsa Macro Securities, brindarle soluciones comerciales, con la corredora, y facilitarle el abastecimiento de insumos”, le cuenta a Rosario3 el gerente de Macro Agro, Federico Taffarel.

-¿Y cuál es el próximo paso de esa integración?

- Digitalizar todos estos servicios que recién te enumeré. En algunos casos, los procesos ya están muy avanzados en la digitalización. Pero hay otras operatorias que vamos a digitalizar fuerte. Por ejemplo, en Expoagro lanzamos “Crédito Simple Agro”, que es una plataforma muy ágil para gestionar una línea de crédito. También tenemos una plataforma en la que los proveedores gestionan desde su escritorio el crédito de nuestros clientes cuando van a comprar, por ejemplo semillas. Y la razón de la digitalización es porque nos permitirá escalar en alcance y volumen operado. La digitalización es la puerta a seguir sumando escala. 

-¿Y qué planes tiene para Campo Simple y los negocios del canje? 

- Como el valor diferencial está en la logística, el objetivo es abrir este año dos plantas de acopios, una en Santa Fe y otro en Córdoba. También estamos buscando una planta en Buenos Aires porque queremos desembarcar esa provincia.

-Cuando decís abrir plantas de acopios, ¿estás diciendo de asociarse a una empresa existente, comprarlas o fundarlas? 

- Alquilarlas. Nosotros alquilamos las plantas a través de nuestro acopio, que es JHB, que además opera en línea con nuestra corredora. Nosotros definimos puntos estratégicos para crecer en canje y ellos alquilan los silos.

- Te llevo a cuestiones del mercado. El año pasado la novedad para el agro fue la vuelta del crédito bancario en dólares para maquinaria, pero este año se vio en Expoagro que se trató de instalar el crédito en pesos con tasas más bajas que en 2024.

-Como oferta, están las dos. ¿Qué veo de la demanda? En el agro la demanda sigue por créditos en dólares. Y las tasas en dólares son más bajas y la expectativa de devaluación fuerte sigue siendo baja. Por eso, el productor ve mucho más lógico endeudarse en dólares a tasas nominales más bajas que las que se ofrecen en pesos. Tanto de corto como de largo, el productor sigue demandando crédito en dólares.

-¿Qué demanda más el productor: capital de trabajo o para inversión?

-Las dos cosas. Los que vienen ajustados buscan capital de trabajo, pero también lo hacen quienes vienen bien porque quieren crecer, por ejemplo saliendo a alquilar más campos y sembrar más. Pero también hay demanda de financiamiento para invertir en maquinaria, como se vio en Expoagro.

- ¿Y qué cambios ves en la demanda? 

- El productor está más cauteloso. Antes tomaba créditos en pesos sin pensarlo mucho porque la devaluación y la inflación los cubrían. Hoy, por el contrario, están mucho más cautelosos en la toma de decisiones.

-¿No será que más que por cautela no toman crédito para invertir porque no quieren convalidar altos precios de la maquinaria?

-Los productores están esperando que baje la maquinaria agrícola. En Expoagro venían clientes que nos contaban que los precios de las camionetas bajan, pero no de la maquinaria. Muchos de nuestros clientes vienen a informarse de las líneas de crédito y nos dicen que van a esperar que bajen los precios de la maquinaria, no de nuestras tasas, para tomar la decisión de invertir. Creo que hay mucha inversión atrasada en ese sentido en maquinaria porque están esperando que el precio se acomode.

-Finalmente, ¿cómo está la cadena de pagos? 

-Hay que dividir la cadena en dos eslabones. El primero, que es el sector productor, está muy bien, muy sano y este año termina de pagar gastos extra que les provocó la gran sequía, por ejemplo de arrendamientos. No veo por ahí grandes ruidos ni problemas. Son extremadamente bajos los índices de morosidad. No hay problemas por ese lado. Después cuando te vas a los intermediarios, como un vendedor de insumos o un formulador, la cadena de pagos está mucho más tensa y es probable que pueda haber más ruidos de los que ya sentimos. Hay que estar muy cerca de los números ahora.