La búsqueda del lugar exacto donde Jesús fue crucificado y enterrado fue un tema de debate durante siglos. Sin embargo, nuevos hallazgos arqueológicos realizados por un equipo de investigadores de la Universidad La Sapienza de Roma podrían haber encontrado la respuesta.

En el recinto del Santo Sepulcro en Jerusalén, los investigadores descubrieron restos de una planta que data de la época de la muerte de Jesús, alrededor del año 33 d.C. Según el Evangelio de Juan 19:41, en el lugar donde Jesús fue crucificado había un huerto, lo que coincide con el descubrimiento de los restos vegetales, según publicó el medio estadounidense New York Post.

Además de los restos de la planta, los investigadores también encontraron tumbas en el recinto del Santo Sepulcro, hechas de mármol y relacionadas con José de Arimatea, la figura bíblica que se cree que le regaló a Jesús su lugar de entierro.

El equipo de investigación, liderado por la arqueóloga Francesca Romana Stasolla, planea realizar pruebas adicionales en la tumba de mármol para revelar más información sobre la muerte de Jesús. Aunque el trabajo se vio interrumpido por la  cercanía con la Semana Santa y la Pascua, se reanudará a fines de mes.

La investigación arqueológica en el Santo Sepulcro generó gran interés ya que podría arrojar nueva luz sobre la vida y muerte de Jesús. Aunque algunos expertos cuestionaron la autenticidad del lugar, los descubrimientos recientes respaldan la creencia de que el Santo Sepulcro es el lugar donde Jesús fue enterrado.

La arqueóloga Stasolla destacó que el verdadero tesoro que están revelando es la historia de las personas que hicieron de este sitio lo que es, expresando su fe en Jesucristo. La investigación en el Santo Sepulcro sigue siendo un tema de gran interés y relevancia para la comunidad científica y religiosa. Los descubrimientos en este lugar son vistos como una forma de confirmar la historicidad de la Biblia, y generaron un gran debate en la comunidad religiosa.