Un policía de Santa Fe que estuvo prófugo durante tres meses fue acusado formalmente este martes de integrar, en calidad de organizador, la asociación ilícita polirrubro liderada por Lisandro “Licha” o “Limón” Contreras. Este grupo, una facción disidente de Los Monos, es señalado informalmente como responsable de los asesinatos de Andrés “Pillín” Bracamonte y su hombre de confianza en el paravalanchas de Rosario Central, Daniel “Rana” Attardo, cometidos el pasado 9 de noviembre.

Se trata de Jonatan Garraza, conocido en la calle como “Jony Gavia”, a quien la fiscal Georgina Pairola imputó por haber suministrado información a investigadores con el objetivo de perjudicar a bandas rivales, entre otras maniobras. La jueza Paola Aguirre, que presidió la audiencia, ordenó su prisión preventiva por el plazo máximo de dos años.

Garraza se entregó el pasado 17 de marzo en la sede de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE), luego de haber sido allanado en reiteradas ocasiones en el marco de una causa por asociación ilícita que involucra a una facción disidente de Los Monos. Según la acusación fiscal, el policía formaba parte del círculo de confianza de Lisandro Contreras y del prófugo Matías Gazzani. En su rol de agente, oficiaba como informante de algunos brigadistas de la Policía de Investigaciones, aportando datos sobre bandas rivales y, a su vez, obteniendo detalles sobre las pesquisas en torno a Contreras.

La Fiscalía detalló que la banda de Contreras estaría vinculada a reconocidos referentes del delito como Pablo “Nico” Camino, Leandro “Gordo” Vilches y Rodolfo Héctor “Eric” Masini, todos en algún momento subordinados a Ariel “Guille” Cantero, líder de Los Monos. Sin embargo, desde fines de 2022, estos jefes habrían iniciado una ofensiva desde el penal de Rawson contra Leandro “Pollo” Vinardi y Carlos “Toro” Escobar, los cabecillas de la barra brava de Newell’s más cercanos a Cantero. Esta escisión también incluiría a la llamada Banda de Los Menores, que actualmente domina la barra brava de Rosario Central y cuyo origen se encuentra en el barrio 7 de Septiembre, el mismo del prófugo Gazzani, considerado socio de Contreras.

La fractura en la estructura criminal obedecería a una deuda de miles de dólares o al robo de dinero, sumado al creciente aislamiento de "Guille" Cantero y el debilitamiento de su liderazgo en los últimos años.

El 8 de diciembre, Garraza fue allanado en tres domicilios, al igual que otros prófugos de la organización, pero no fue localizado. En cambio, los investigadores hallaron más de cien municiones, cargadores y una pistola Bersa 9 milímetros.

Una conversación extraída de un celular entre el policía y su novia resultó particularmente sugestiva. Acompañado por una captura con el fondo rojo característico y la leyenda “La Masacre de Pillín”, Garraza le expresó su preocupación a su pareja: “Salió todo en Crónica, con Limón como el jefe de todos. Con lo que pasó, vamos a tener que tomar precauciones porque lo nombran de apodo a aquel”. El mensaje estaba fechado el 11 de noviembre, apenas 48 horas después del crimen de Bracamonte.

"Salió todo en Crónica", dijo Garraza.

El pasado 27 de marzo, finalmente, fueron imputados dos presuntos partícipes del doble homicidio: Alejandro “Cani” Zamudio y Alejandro Vázquez, acusados de haber brindado apoyo logístico a los sicarios, cuya identidad aún no fue determinada. Según testimonios reservados leídos en esa audiencia, Zamudio –hombre cercano al 7 de Septiembre– había tenido conflictos con Bracamonte y, además, poseía vínculos con Contreras, una posible alianza que sigue bajo investigación.