Aún cuando todavía quedan por conocerse detalles normativos sobre el nuevo esquema anunciado por Donald Trump, los analistas coinciden en que el arancel del 10% que alcanza a Argentina se añadirá a las alícuotas que los exportadores argentinos pagan en la actualidad y que deberá sumarse a ellas para establecer el arancel definitivo.
El número es considerable: un informe de la Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense (Amcham) había estimado en base a Goldman Sachs que el arancel promedio a los productos norteamericanos era de 6,4%, mientras que la producción argentina que ingresaba en los Estados Unidos pagaba 1,2 por ciento.
Para la consultora Abeceb, la imposición de aranceles por parte de Estados Unidos afecta particularmente a los sectores más dependientes de importaciones de productos estadounidenses, como el metalúrgico, petroquímico y energético. Así, el país se vería obligado a absorber un impacto considerable en productos clave como maquinaria, insumos industriales y productos químicos.
El centro de estudios fundado por Dante Sica anticipó que sectores como el acero, aluminio y la industria automotriz podrían experimentar una caída significativa en la competitividad, especialmente en un contexto de costos crecientes. La consultora señaló, por otra parte, que el reajuste de aranceles como el que anunció Donald Trump tendrán un efecto concreto en una disminución en las exportaciones argentinas a ese país y sus efectos asociados, tanto en precios internos como en la rentabilidad de las empresas locales.

Si bien el arancel mínimo es de 10%, en el sector privado argentino todavía especulaban que algunos productos quedarían por encima de ese umbral. En el caso del aluminio, Abeceb estimó que el nuevo porcentaje pasará del 10% al 25%, y que se eliminará el cupo de 180.000 toneladas. Un cambio de esa naturaleza podría reducir la competitividad de las exportaciones argentinas, ya que EE.UU. representa el 62% de las exportaciones de aluminio desde la Argentina. Como contrapartida, solo equivalen al 3% de las importaciones totales norteamericanas en ese sector. La disparidad de dependencia en este caso es muy marcado.
Por último, también mencionó que el impacto no solo será directo en las exportaciones, sino que también afectará la competitividad de los productos argentinos a nivel global, ya que podría haber un exceso de oferta que provocaría una caída en los precios internacionales. A corto plazo, adelantaron que provocará una caída en las cantidades exportadas desde la Argentina y, para los consumidores norteamericanos, un aumento en los precios de esos productos por la sustitución de importaciones.
Comentarios