El crimen de Brenda Samira del Valle, una joven de 24 años que hace tres años murió acribillada en medio de una fiesta callejera donde gatilleros abrieron fuego sin un blanco específico, llegó a juicio este viernes, a más de tres años de ocurrido el trágico suceso, que también dejó ocho personas heridas.

En su alegato de apertura ante los jueces Gonzalo López Quintana, Hebe Marcogliese y Pablo Pinto, la fiscal de Homicidios Georgina Pairola pidió 37 años de prisión para Marcelo Andrés “Pachu” Chávez (27), señalado por distintos testimonios como el tirador, y 30 para Ignacio “Pato” Guassardo, el conductor de la motocicleta, quien se entregó a la Justicia poco después de la balacera.

El 13 de marzo de 2022, cerca de 100 personas coparon la cuadra de Larrea al 500 bis, en el límite de Empalme Graneros con Ludueña, con motivo del cumpleaños de una joven llamada Daiana. La celebración, a la que llegó gente que no conocía a la cumpleañera, pronto se transformó en una “fiesta clandestina” debido a la gran convocatoria.

Aunque el ambiente estaba denso porque la disputa entre bandas había recrudecido y las balaceras eran recurrentes en ese sector, nadie pudo anticipar el desquicio que se desató cerca de las 5. El ocupante de una moto que frenó en la esquina de French, a unos cincuenta metros del gentío, vació un cargador sin un blanco específico.

Los disparos le quitaron la vida a Brenda Del Valle, hermana de Elías Bravo, un adolescente asesinado en 2011, y otras nueve personas sufrieron heridas de consideración.

Para la fiscal, los gatilleros actuaron con “clara intención de dar muerte a la mayor cantidad de gente posible”. Entre los heridos había una joven embarazada de seis meses.

“Ellos se frenan en French y Larrea, bien en la esquina, y el de atrás, que es Pachu, deja el pie derecho en el piso y el otro en la moto, y ahí escucho tres o cuatro detonaciones, y después una ráfaga de 10 o 12 disparos”, relató uno de los testigos del ataque. Brenda murió por una lesión cervical vascular grave causada por un proyectil de arma de fuego.

Ignacio Guassardo se entregó a la Justicia el mismo día del crimen. Varios testimonios lo señalan como el conductor de la motocicleta.

El 13 de mayo de 2022, el soldadito Chávez protagonizó una persecución que se extendió por varias cuadras de Empalme Graneros, hasta que en French y Teniente Agneta chocó la Honda Falcon que conducía junto con otro joven que portaba un arma. La moto tenía pedido de captura. Chávez fue imputado por encubrimiento, desobediencia y resistencia a la autoridad, y quedó preso. Esa causa también se debatirá en el juicio. Según las investigaciones en curso, se trata de uno de los tantos sicarios de la banda del renombrado Francisco Riquelme, actualmente detenido en la cárcel de Marcos Paz, acusado de ordenar crímenes y atentados contra escuelas y comisarías, entre otros delitos.

¿Por qué dispararon en la fiesta? En el legajo fiscal hay un sinfín de testimonios, pero muy pocos se arriesgaron a proponer hipótesis. Algunos especularon que en la fiesta había “gente de Mauro Gerez”, señalado por esos días como antagonista de Fran Riquelme en la disputa territorial por el control de la venta de drogas al menudeo en el noroeste.

Otros indicaron que hubo personas ligadas a la narcocriminalidad que consideraron la celebración una afrenta al duelo que debía guardarse por Joel Toloza, un adolescente asesinado el 8 de marzo en Juan B. Justo, entre Barra y Garzón: “Decían que el barrio tenía que estar de luto y que no se podían hacer fiestas”.

Acaso el motivo se revele en el juicio que arrancó este viernes en el Centro de Justicia Penal.