Suplentes de River en un partido cualquiera: Ezequiel Centurión, Ramiro Funes Mori, Emanuel Mammana, Enzo Díaz, Sebastián Boselli, Matías Kranevitter, Gonzalo Piti Martínez, Rodrigo Aliendro, Santiago Simón, Facundo Colidio, Pablo Solari y Matías Suárez.

Suplentes de Boca en un partido al azar: Javier García, Marcelo Saracchi, Marcelo Weigandt, Nicolás Valentini, Facundo Roncaglia, Jorman Campuzano, Ezequiel Bullaude, Juan Ramírez, Darío Benedetto, Lucas Janson, Norberto Briasco y Vicente Taborda.

Suplentes de Racing en cualquier fecha del torneo: Matías Tagliamonte, Gabriel Rojas, Facundo Mura, Gastón Martirena, Iván Pillud, Nicolás Oroz, Juan Nardoni, Agustín Ojeda, Baltasar Rodríguez, Emiliano Vecchio y Maximiliano Romero.

@RacingClub

Las diferencias de recursos de los tres equipos descritos más arriba en comparación con el resto de los planteles del fútbol argentino es abismal.

Cuando la Fifa confirmó que los cinco cambios llegaron para quedarse, sólo amplió la brecha entre los más poderosos y los de menos recursos

Las diferencias tienden a ampliarse drásticamente

Sólo con mostrar algunos datos es suficiente. 

Central incorporó en el último mercado de pases a Axel Werner, Maximiliano Lovera, Agustín Sández, Giovanni Bogado, Dannovi Quiñonez, Tobías Cervera y Marcelo Acosta.

Newell’s contrató a Carlos Ordoñez, Augusto Schott, Ignacio Schor, Esteban Fernández y Guillermo May.

Algunos de ellos ni siquiera debutaron en primera división. Ninguno llegó como titular indiscutido, la mayoría fue convocado como una apuesta. Casi todos son incorporaciones, prácticamente no hay refuerzos.

@BocaJrs

Las enormes diferencias de caja hacen los partidos, en la previa, cada vez más desiguales. Sólo la enorme competitividad genética del futbolista argentino, como ya quedó escrito tantísimas veces, empareja en parte competencias a las que cada vez se les agregan más diferencias.

La Copa de la Liga, así como la Copa Argentina, cortas y con sistema de mata mata, suelen disimular las enormes diferencias entre ricos y pobres, pero la Liga Profesional, bastante más larga y por suerte a una sola rueda, casi no deja chances para los de menores recursos.

Sólo la enorme competitividad genética del futbolista argentino, empareja en parte las competencias 

Si el formato de los torneos argentinos fuera similar a los del Brasileirao, la Liga, la Serie A o la Bundesliga, por citar unos pocos ejemplos, ganarían siempre los mismos por el propio peso de los recursos a disposición de unos y otros.

El impactante estadio Monumental y su imponencia muestran impúdicamente las diferencias de caja.

Central y Newell’s tienen proyectos de ampliación a la brevedad y está muy bien, pero la apuesta impactará en la competitividad de los planteles.

River puede tener las dos cosas, Boca y Racing le siguen de cerca, pero el resto está a kilómetros de distancia.

@RiverPlate

¿Cuál será la fórmula para equiparar fuerzas? ¿Hay interés para que ello suceda? 

Por ahora, la competitividad furiosa e incomparable del futbolista argentino pelea sola contra el poder cada vez más hegemónico de los que más tienen.