Diez minutos antes de las 14, Alberto Perassi ingresó a la sala de audiencias enfundado en su chaleco antibalas. “Dios, son 7 años y medio”, se lo escuchó suspirar fatigado cuando las preguntas del fiscal Sebastián Narvaja iban demasiado atrás en el tiempo. La memoria es un ejercicio que este mecánico de San Lorenzo practica diariamente desde el 18 de septiembre de 2011, día en que su hija del medio Paula desapareció, sin embargo, la adrenalina del momento lo obligó a confundirse en algunos tramos. Parecía sencillo entenderlo: por fin se hacía realidad el momento que deseó vivir durante todos estos años en los que bramó por justicia, el largo instante en el que contar su verdad le permitiría sacarse esa “mochila” que asegura le pusieron cuando Paula se perdió. Contó sobre su amistad con Gabriel Strumia, el amante de su hija, se refirió a cómo fueron los hechos posteriores a su desaparición y apuntó al encubrimiento policial en medio de la investigación. Eran las 18.30 y el hombre seguía frente al tribunal compuesto por la jueza Griselda Strólogo, Alvaro Campos y Mariel Minetti, firmes sus 70 años, aun cuando un pedido de la Fiscalía, a cargo de Sebastián Narvaja, de suspender el juicio, lo dejó en una espera tan extensa como cansadora. Finalmente, la audiencia se interrumpió para continuar este martes, jornada en la que el testigo será interrogado por el resto de los defensores ya que hoy pudo hacer sus preguntas el abogado de los imputados Strumia y Michl, Fernando Sirio.

A partir de la sucesión de preguntas de la Fiscalia, Perassi pudo reconstruir su mirada de Paula como una ama de casa y mamá de dos niños chiquitos a quienes cuidaba con adoración. Luego, consultado sobre desde cuándo conocía a Gabriel Strumia, uno de los 9 imputados en a causa y amante de la joven, respondió: “Lo conocí antes de que pasara todo esto, nos encontramos en un lugar de repuestos y a lo último hubo una convivencia especial”. De acuerdo a su relato, la pasión por los jeeps los unió al punto que compartieron vacaciones familiares, incluso Strumia invitó a todos los Perassi a su cumpleaños 40. “Yo lo consideraba una amigo a pesar de que era joven, él me decía que yo era como su segundo padre”, sostuvo. Fue durante esa celebración que se obtuvo la fotografía que fue usada para la búsqueda de paradero, y según mencionó el papá de la víctima, fue aportada por el mismo empresario de transporte a modo de ayuda.

Seguidamente, Perassi aseguró que fue a hablar con Strumia el mismo 19 de septiembre debido a que supuestamente conocía a una tal “Elsa”, que era la mujer a la que aparentemente Paula había ido a ver la noche que se fue de su casa. El mecánico recordó que cuando le contó su por entonces amigo Gabriel, éste se puso muy mal al punto que Perassi se sintió reconfortado: “Qué amigo que tengo fue lo que pensé, mirá cómo le cayó esto de que Paula no haya vuelto a casa”, observó. En definitiva, Strumia le señaló la casa de una supuesta florista pero esta mujer, una vez entrevistada por Alberto, le confió que Paula no había estado por ahí.

Otra cuestión que Perassi llevó ante el tribunal fue el ofrecimiento que le hizo el empresario en relación al por entonces jede de Cuerpos de San Lorenzo, Daniel Puyol. Le habría expresado que éste podía darle una mano pero, en principio, ese 19 de septiembre cuando con Rodolfo Ortiz, ex pareja de Paula, fueron a radicar la denuncia no pudieron dar con él.

Perassi ingresó al juicio con su habitual chaleco antibalas (Rosario3.com)


Mensaje de texto

“El 20 de septiembre a las 8.30 me suena el teléfono, era Strumia llorando. Me dice «Vos sabés que recibí a las 3.30 un mensaje de Paula –Alberto quiebra la voz visiblemente nervioso–dice que está llegando». Combinamos para ver el mensaje, viene al rato y me muestra el mensaje que decía «Estoy llegando a San Juan, estoy bien, porfi no digas nada»precisó a continuación. Por lo que expresó, provenía de un segundo número de teléfono que Paula mantenía, al parecer, para comunicarse con Strumia, situación que fue expuesta horas antes por la ex pareja de la víctima, Ortiz Eleguea cuando testificó.

Los días siguientes “pasaron muchas cosas”. Perassi pudo acceder a una lista de llamados telefónicos del supuesto segundo celular de su hija ya que formaba parte de una flota familiar a nombre de su hermana María Fernanda. Fue entre esos números que se topó con unas 40 comunicaciones al teléfono de quien era su amigo Strumia. Alberto le señaló a los jueces este lunes que al advertir estas cuestiones, decidió retirar el trailler que guardaba en el predio propiedad de Strumia en Puerto General San Martin y en ese marco, acceder a una conversación con él. “Le digo «Gaby qué pasó con Paula»” y después, le aclaró que no le molestaba su relación sentimental pero insistió en que le dijera qué sabía de Paula. “Sentí que mi cuerpo explotaba, me decía que él no tenía nada que ver. Me subo a la camioneta y me dice «Yo sabía que esto iba a pasar» y le grité que no le entendía, que me dijera qué era eso, que me dijera donde estaba Paula y me fui”, amplió y aclaró que partió del lugar sin respuesta alguna.

A lo largo de la tarde, Perassi fue cuestionado sobre la investigación y los efectivos policiales que participaron y en cada contestación apuntó a un “encubrimiento” y acusó una serie de situaciones al menos irregulares que le fueron sucediendo que, de acuerdo a su opinión, tenían la intención de amedrentarlo y apartarlo de la búsqueda de Paula. Ante la imprecisión de algunos de los datos requeridos, fue conmovedor escucharlo decir: “Tengo 70 años, con un dolor que me metieron que no puedo soportar más. Estoy en una situación difícil pero quiero que llegue a su final, no sé quién es el culpable pero alguien tiene que ser”, manifestó con vehemencia ante los rostros casi inexpresivos de Strumia y su esposa sentados a su derecha.

Suspensión

Durante la última parte del interrogatorio de la Fiscalía, tuvo lugar un pedido del fiscal Sebastián Narvaja de integrar como prueba un audio en el que supuestamente se podía oír un grito de auxilio, que al parecer Perassi y su esposa Alicia debieron escuchar en el marco de la investigación. Alberto recordó que escucharon una voz de mujer que pedía ayuda y se lamentaba y que por entonces, habían analizado que el timbre no correspondía al de su hija sino más bien al de Roxana Michl.

La solicitud de Narvaja encendió un extensísimo debate de las partes acusatorias y las defensas, el Tribunal se expidió en contra de la revocación pero Narvaja insistió y en este marco, ante la necesidad fundamentada de hacer oír a Alberto el audio a pesar de que no se trataba de una prueba originada por el testigo, pidió la suspensión del debate público al considerar que no estaba clara la forma en que se debía constituir el material probatorio. Este intercambio se extendió por un largo tiempo mientras Perassi, sentado en el medio de la audiencia, seguía sentado a la espera de continuar su relato. Finalmente, el tribunal no dio lugar al planteo de suspender el juicio. 

Pasadas las 18.30, cuando concluyó su participación el abogado Sirio, en representación de Strumia, el tribunal determinó continar este martes. Alberto deberá regresar a la sala de audiencias, con su chaleco cargado de angustia y preguntas: ¿Dónde está Paula y qué pasó con ella?, ¿quién es quién en esta historia, quién miente y quién dice la verdad?

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