El día después del debate de los principales candidatos a diputados nacionales por la provincia de Santa Fe comenzó ni bien se apagaron las luces con el cruce verbal y a los gritos entre dos de ellos. Lo siguió el gobernador Miguel Lifschitz en Radio 2 cuando dijo que el ganador de la compulsa había sido el candidato de su espacio. Lo que se vio anoche en la tele fue el comentario en común de las mesas familiares del feriado del lunes. Y seguirá siendo en las entrevistas y apariciones de los candidatos durante la semana hasta que empiece la veda.

El posdebate es tan importante como el cruce mismo delante de las cámaras y más en un debate intenso, con chicanas y acusaciones que fueron más allá del estudio. Los cinco candidatos que participaron -algunos más y otros menos- cumplieron con su estrategia trazada y entendieron muy bien que se trataba del acto más importante de la campaña a tan sólo siete días de los comicios.
 
Caso por caso

Albor Cantard (Cambiemos) leyó la totalidad de las exposiciones y apenas se salió del papel cuando le respondió al candidato socialista por sus denuncias ante la falta de cumplimiento de la ayuda del gobierno nacional para con los tamberos inundados. Algo que siguió cuando terminó el debate con recriminaciones a viva voz por parte de Luis Contigiani (Frente Progresista), incluso durante la foto de cierre entre los cinco participantes. Cantard, fiel a su estilo, siguió sonriendo.

El referente del oficialismo nacional no se inmutó por las críticas que vinieron desde los otros contrincantes y mantuvo el libreto elaborado con la asistencia de uno de los consultores más reconocidos del país, Carlos Fara, y el jefe de campaña de Cambiemos en Santa Fe e intendente capitalino José Corral, entre otros. Defendió el proyecto que encabeza el presidente Macri e hizo hincapié en las obras que la gestión realiza en la provincia. Y punto.

Agustín Rossi (Frente Justicialista) le habló a la militancia, a los trabajadores y a los jubilados haciendo eje en los males que traen y traerán para esos sectores las políticas del gobierno, actuales y por venir. No contestó chicanas (foto con César Milani, imagen de Julio De Vido, el equipo de fútbol de funcionarios kirchneristas procesados), pese a que por dentro se salía de la vaina. Lo dijo incluso y se le notaba en su postura.

Repitió el saco celeste de otros debates y tuvo el aguante fuera del estudio de su compañera de lista Alejandra Rodenas, sus candidatos a concejales Roberto Sukerman y Norma López, y su equipo de prensa. No mencionó a Cristina Kirchner en ningún momento, pero se plantó como el más opositor al macrismo.

Contigiani salió a comerse el debate. Pegó a Cambiemos y al kirchnerismo. Defendió a la gestión socialista. Levantó el tono de voz, gesticuló, mostró carteles y no disimuló su enojo con sus competidores. Semejante exhibición también le hizo cometer algunos errores como olvidarse el apellido de Ramón Carrillo o mostrar al revés una ilustración. Pero mostró solidez en sus argumentos y visceralidad en sus dichos.

Estuvieron a su lado dos asesores de formación periodística y de medios como el diputado provincial Ruben Galassi y el consultor Miguel Roig. El vicegobernador Carlos Fascendini y la ministra de Educación Claudia Balagué completaron la comitiva.

Jorge Boasso (Unite) hizo gala de su experiencia en la TV, los escenarios y los debates legislativos. Fue el más histriónico, apeló a las ironías, las chicanas, la fuerza expresiva, el manejo del rostro y los silencios. Castigó duro a Rossi, también al socialismo, se diferenció de Cantard y acicateó a Giuliano por sus rumbos en la política. Un Boasso químicamente puro que no desaprovechó la oportunidad de visibilizarse como un candidato a tener en cuenta más allá de Rosario. Fue el primero que llegó a la convocatoria, no puso casi reparos en la organización y lo acompañó un equipo de jóvenes que estuvieron en los detalles.

Diego Giuliano (1ProyectoSantafesino) se llevó lo que vino a buscar: mandar un mensaje a los votantes del justicialismo que no simpatizan con Rossi. Incluso, durante el eje temático de Seguridad Ciudadana, le recordó la pregunta de Rodenas (“dónde estabas Agustín”) en el debate previo a las Paso en Mesa Política cuando se cruzaron por el combate al narcotráfico. Salió a pescar los votos de la ex jueza que ahora comparte lista con el ex ministro de Defensa.

El hoy concejal rosarino también criticó a los oficialismos y se metió en la barro de los cruces verbales. Estuvo acompañado por los diputados nacionales del massismo, Alejandro Grandinetti y Vanesa Massettani. Su compañera de lista Laura Venesia y su esposa lo contuvieron fuera del estudio.
 
Lo que viene
 
Más allá de que los asesores de la mayoría de las fuerzas políticas impusieron esta metodología de debate donde hubo tiempos estipulados para todos de manera equitativa sin cruces ni siquiera planos de cámara compartidos, el desempeño de los candidatos sobresalió por encima de las pautas. Y esto demuestra que se puede debatir por encima de los formatos.

También que los debates televisivos son una construcción que va más allá de los propios medios de comunicación. Son un elemento esencial en la campaña electoral y para ello los candidatos deben estar preparados. Y entender que además de la estrategia y especulación partidaria hoy ya hay una conciencia instalada de la necesidad de los mismos.

En el 2019 estarán, quizás, varios de los que participaron en los debates de este año. Y ya cuentan con más de una experiencia en la materia. Podrán animarse a dar un paso más y debatir con protocolos menos estrictos y más abiertos ante la gran pantalla de un debate en serio y ante todos los medios, y no en un programa o formato en particular.

Si hubo ganadores o perdedores del debate, si cambia el voto o impacta en la elección del próximo domingo, los ciudadanos ahora tienen la palabra.