Sebastián Abreu tiene 43 años, le dicen el Loco y año tras año se encarga de explicar con acciones el por qué del apodo. Esta vez, sorprendió a todo Uruguay con una decisión insólita: él, técnico de Boston River, se mandó a la cancha a sí mismo para tratar de empatar el partido que perdían. Y que al cabo perdieron, nomás.

Iban 18 minutos del segundo tiempo del 0-1 (gol de Ignacio González) ante Montevideo Wanderers en el cotejo que marcaba la vuelta de ambos a la actividad, por la cuarta fecha del certamen oriental, y el Loco confirmó las sospechas que existían desde que lo vieron en la planilla como último suplente con la camiseta número 13.


Como su equipo tenía un jugador más por la expulsión de Bruno Veglio, decidió sacar a Robert Flores y entrar él mismo a intentar hallar alguna jugada para estampar el empate, ante el asombro de los presentes en el estadio Parque Capurro de Montevideo y todos los que seguían las acciones del pleito.

Pero la entrada del ex jugador canalla al campo de juego no le alcanzó al equipo dirigido por el ex jugador canalla (no es una redundancia), ya que no sólo no logró la igualdad sino que sufrieron (a un minuto del final) el segundo tanto de Leonardo Pais que liquidó las acciones.